La península Ibérica en la Edad Media

Como vimos en el tema anterior el dominio visigodo en la península, por diversas razones y una batalla decisiva en el río Guadalete, es sustituido por el de los musulmanes. Desde el siglo VIII hasta finales del XV hay en la península tres comunidades distintas: la musulmana, la cristiana y la judía, que conviven y luchan (musulmanes y cristianos) hasta el triunfo final de la comunidad cristiana. Vamos a estudiar brevemente la evolución política y social que se produjo en España durante la Edad Media hasta la llegada al poder de los Reyes Católicos. Antes de nada debemos tener en cuenta que:

– Prácticamente desde que se finaliza la conquista de la Península Ibérica por los musulmanes se inicia el proceso de RECONQUISTA por parte de los grupos rebeldes de soldados y nobles cristianos que se habían refugiado en el norte de España. Por tanto durante estos 7 siglos hay un proceso constante de lucha entre los musulmanes por mantener su poder y los cristianos por, poco a poco, recuperar su antiguo territorio.

– Al principio, muchos nobles hispanovisigodos no dudaron en firmar pactos de vasallaje con los nuevos conquistadores a cambio de conservar sus propiedades y títulos. El hecho de que los no creyentes musulmanes tuvieran que pagar muchos más impuestos propició conversiones en masa (fueron llamados muladíes).

– La conquista fue rápida, pero no fácil pues fue muy violenta y sangrienta.

1. Al –Ándalus
1.1. ¿Causas de la invasión de la Península Ibérica? La división de la Península.

La invasión musulmana de España es una fase más de la expansión árabe por el Mediterráneo. Desde que conquistaran la península arábiga en el siglo VII, los árabes se extendieron con rapidez por el norte de áfrica y Asia central. La idea de propagar el islam al resto del mundo conocido pasaba por Europa, así pues, desde el estrecho de Gibraltar se lanzan a la conquista de la Península Ibérica. Como veremos, la conquistaron en menos de 10 años y seguían hacia el norte por Francia, pero se vieron frenados por los Francos en la batalla de Poitiers (732)
La conquista de la Península Ibérica se llevó a cabo de un modo rápido como consecuencia de la división interna entre los visigodos. Los visigodos establecieron unas estructuras sociales bastante pobres, con un poder muy fragmentado. Tenían superioridad militar frente a los invasores si hubieran unido sus fuerzas, pero no lo hicieron. El gobierno también estaba dividido entre los partidarios del rey Don Rodrigo y los del pretendiente al trono, Witica. Éstos últimos se aliaron con los musulmanes para derrotar al rey Rodrigo. Es decir, pidieron ayuda a las tropas musulmanas del norte de África para vencer al rey Rodrigo. Y pensaron que los musulmanes se retirarían después de pagarles por la victoria, pero no fue así. Los musulmanes se quedaron con todo el poder, y, eso sí, los nobles aliados de Witiza fueron respetados y conservaron sus posesiones y rango; mientras que los nobles cercanos a Don Rodrigo fueron desposeídos de todo y tuvieron que emigrar cada vez más al norte hasta refugiarse en las montañas asturianas y cántabras. En estas montañas se creó un foco de resistencia que poco a poco se fue extendiendo ocupando una franja que, a finales del siglo VIII, ya llegaba desde Galicia a los Pirineos.
En cuanto al resto de la población, ésta era mayoritariamente rural por lo que no sintió como un excesivo trauma el cambio de “dueños”. Total, debían seguir cultivando la tierra sin posibilidades de adquirir la propiedad, por lo que, en su mayor parte, optaron por quedarse en zona invadida en condiciones similares a las que tenían con los visigodos.
Por tanto, al principio, cristianos y judíos fueron respetados por los invasores. Pero en el caso de los primeros debían pagar impuestos especiales y fueron rebajados al último escalón de la pirámide social, lo que obligó a muchos campesinos cristianos a convertirse al islam para obtener más ventajas.

La situación social de tolerancia religiosa duró realmente hasta principios del siglo IX. Por estas fechas la división en “dos” de la Península empezaba a definirse con fuerza:

• En la zona invadida, que los musulmanes llamaron Al-Andalus, los líderes religiosos cristianos, con el obispo de Toledo al frente, tomaron una postura de sumisión al islám de manera que aceptaban la teoría islámica del único Dios y, por ejemplo, que la santísima trinidad no existía realmente, que era como una metáfora del Dios único. A esta especie de herejía se la conoció como “adopcionismo”.

• Por el contrario, los territorios rebeldes del norte de la mano del obispo de Osma y Beato de Liébana no aceptaron la desviación de los principios cristianos, por lo que se desligaron de la autoridad eclesiástica de Toledo. Los lazos de unión con la zona invadida se fueron poco a poco cortando o perdiendo.

De este modo, se consolidó una clara división entre el norte y el sur. Las autoridades musulmanas desde entonces (unos 50 años después de la invasión) radicalizaron su postura religiosa y muchos cristianos se vieron obligados a emigrar al norte. En el norte, se establecen pactos con Carlomagno y los sucesivos reyes francos en una clara actitud europeísta y cristiana, además, nace el mito de la tumba del Apóstol Santiago en Compostela que se convirtió en el principal estímulo espiritual para recuperar aquellos territorios cristianizados por el apóstol. Se iniciaba con estos argumentos el largo proceso de reconquista que concluiría a finales del siglo XV.

1. 2. Al Andalus. Etapas de la presencia musulmana es la península Ibérica.
La presencia musulmana en la Península Ibérica se desarrolló en las siguientes etapas:

• Califato Omeya. Emirato dependiente (711 – 755)
• Califato Abbasí. Emirato independiente (755 – 912). Abderramán I (crisis del siglo X)
• Califato de Córdoba (912 – 1031)
• Reinos Taifas (1031 – 1100)
• Invasiones norteafricanas: Imperio almorávide (1100 – 1172). Imperio almohade (1172 – 1212)
• Emirato nazarí de Granada (1232 – 1492)

• Emirato dependiente (711 – 755)
Una vez conquistada la península, ésta se convirtió en un emirato; es decir, una provincia dependiente del Imperio Árabe con capital en Damasco. El territorio estaba gobernado por el “emir” de la familia Omeya.
Sin embargo, en el 750 hay un cambio dinástico en el Imperio o Califato árabe y los Omeyas son sustituidos por los Abasíes. Cambio que afecta a la península pues está seguirá siendo gobernada por un Omeya que se independiza del poder central.
Los invasores se diferenciaban en dos estamentos: las clases dirigentes, formadas por nobles árabes y sirios principalmente; y el ejército y las clases bajas que eran bereberes norteafricanos. Los primeros se establecieron en las ciudades, a las que dieron un fuerte impulso, y se quedaron con las mejores tierras productivas. Los bereberes, por su parte, ocuparon el campo, el que les dejaron que no era precisamente el mejor. La situación, como cabía esperar, provocó fuertes enfrentamientos entre estas etnias. Las luchas eran constantes y el poder fue muy inestable.

• Al-Andalus es un emirato independiente Omeya (755 – 912). Abderramán I (crisis del siglo X)
Como decíamos en el punto anterior, en el año 750, la familia Omeya, la dominante en el mundo árabe de la época, fue asesinada en Damasco. Se produjo un cambio de dinastía y los nuevos califas abasíes trasladaron la capital a Bagdad. Sin embargo, Abderramán, único príncipe superviviente de los omeyas, consiguió llegar a la Península Ibérica en el 756. Abderramán consiguió el poder, se proclamó emir (rey) y reorganizó Al-Andalus como emirato independiente del nuevo califa de Bagdad.
Acabó con las luchas por el poder, también aumentó las rentas del estado, creó un ejército fuerte (50.000 mercenarios que le garantizaban el gobierno) y una administración centralizada en Córdoba.
Con su muerte, el emirato cordobés continuó teniendo serios problemas de estabilidad política interna, derivados de la diversidad étnica y religiosa de su población.

• Califato de Córdoba (912 – 1031)
El califato fue la etapa más brillante de la dominación musulmana. En el año 912 el nuevo emir, Abderramán III, acabó con las luchas internas y dirigió expediciones victoriosas contra los reinos cristianos del norte. Organizó el estado con una fuerte centralización y dio nuevos impulsos a la economía y a la cultura. En el 929 completa su obra al autoproclamarse Califa o Jefe de los Creyentes (unificaba el poder político y religioso; en el mundo cristiano sería como un emperador y Papa juntos). Con ello rompió la última relación que unía al-Andalus con Bagdad. Durante el resto del siglo X, al-Andalus se convirtió en un poderoso estado que controló el Mediterráneo occidental, el norte de África y dominó y cobró tributos (impuestos) a los pequeños reinos cristianos del norte.
Eso sí, este poder se realizó gracias a una durísima política dictatorial por parte del Califa: La sociedad de Al- Ándalus era compleja – árabes, musulmanes no árabes, judíos, cristianos, conversos- y siempre enfrentada por motivos religiosos y políticos; incluso la propia sociedad musulmana se enfrentaba entre sí. Abderramán logró la unidad por medio de una política de terror y fuerza.

El esplendor del Califato llega hasta el último gran jefe militar, Almanzor (1002), visir del califa Hixam II, que acumuló todo el poder político en sus manos (el califa sólo figuraba, quién mandaba era Almanzor). Dirigió numerosas expediciones militares, llamadas aceifas, contra los impotentes reinos cristianos del norte. Después de él comenzó la crisis política del reino. Dejó al estado arruinado por su política guerrera y el aumento de los gastos para pagar al ejército (seguía siendo un ejército de mercenarios*), la presión fiscal, los disturbios sociales y la indisciplina del ejército ocasionaron el fin del califato en apenas treinta años. Los enfrentamientos en la corte cordobesa fueron aprovechados por los nobles musulmanes de las provincias para convertirlas en reinos independientes, en pequeños reinos: los llamados reinos de taifas (1031).
Durante el Califato, Córdoba era la capital más importante de Europa. Centro de cultura, militar, artístico y económico, tenía más de 200.000 habitantes (eso sí la mayoría esclavos), cuando por ejemplo en la época París no pasaba de los 40.000
Las aceifas
Eran campañas militares de saqueo contra los reinos cristianos del norte que se realizaron con más fuerza durante el califato. En principio el objetivo de estas acciones era obtener ingresos para mantener al ejército y desmoralizar al enemigo cristiano del norte para frenar su avance hacia el sur. Sin embargo, lo que consiguieron con esta política fue arruinar al estado, pues eran mayores los gastos militares que el botín obtenido. Almanzor organizó más de 50 aceifas, todas exitosas, pero las zonas asaltadas estaban en la frontera, eran pobres y causaron más gastos que beneficios económicos. A parte queda el daño material y humano: el trauma que las aceifas causaron en la población cristiana fue enorme. Cuando Almanzor murió, los cristianos lo celebraron como un regalo de Dios.

• Los reinos de Taifas (1031-1086)
El poder central del califato se dividió en muchos reinos pequeños o taifas (que significa facción). Los más importantes fueron los reinos de Toledo, Badajoz, Zaragoza, Sevilla, Valencia y Granada.
Las taifas se formaron a partir de los distintos grupos étnicos que componían la sociedad musulmana. Hubo taifas de origen árabe (la mayoría) como en Sevilla o Zaragoza. Taifas constituíidas por bereberes como la de Badajoz, e, incluso, de origen eslavo como en Baleares y Denia.
Pero la falta de unión entre ellos (también luchaban entre sí) y la debilidad militar de los nuevos reinos fue aprovechada por los reinos cristianos para dominarlos y, en ocasiones, obligarles a pagar tributos (impuestos que se llamaban parias). Por tanto, se había invertido la situación de dominio.

• Los almorávides y los almohades (1086-1224)
Sin embargo, pronto los reinos cristianos no se contentaban solo con cobrar impuestos a los reinos de taifas sino que siguieron avanzando hacia el sur. Ocuparon Toledo en 1085, y, consciente del peligro de ser invadido, el rey musulmán de Sevilla pidió auxilio a un pueblo bereber de Marruecos, fanático y guerrero, los almorávides. En efecto, los almorávides detuvieron el avance cristiano y unificaron Al-Andalus bajo su dominio de extremismo islámico. Integraron la península como una provincia de Marruecos. Pero la cohesión política duró poco, pronto reaparecen los reinos de taifas, con los mismos problemas que los anteriores.
Más tarde, los almohades, otro pueblo musulmán de extremismo islámico, sustituyen a sus enemigos, los almorávides, en el Norte de África. En el 1146 los almohades invaden la península y reconstruyen la unidad de al-Andalus, dependiente de Marruecos, en 1170. También los almohades detuvieron la expansión de los reinos cristianos e incluso lograron una importante victoria frente al rey de Castilla (1195).

La reacción cristiana fue la de organizar una gran cruzada para reconquistar definitivamente los territorios del sur peninsular. Los reinos cristianos de Castilla, Navarra, Aragón, junto con mercenarios europeos unieron sus fuerzas y consiguieron vencer al ejército almohade en la famosa batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la actual provincia de Ciudad Real. Esta victoria va a significar el avance definitivo de los reinos cristianos hacia el sur de manera que hacia 1250 sólo el reino de Granada quedaba en poder de los musulmanes.

• El reino nazarí de Granada (1224-1492)
Las conquistas de Castilla y Aragón redujeron la España musulmana al reino de Granada. La dinastía nazarí de Granada mantuvo todavía dos siglos y medio la existencia del reino, con una gran importancia económica y cultural. El reino de Granada pudo mantenerse durante tanto tiempo porque pagaba importantes impuestos al reino de Castilla del que era vasallo.
Finalmente, los Reyes Católicos, en 1492, conquistaron Granada y pusieron fin a la España musulmana.

1. 3. Economía, sociedad y cultura de Al- Andalus

1.3.1. Economía. Las características más importantes de la economía islámica son:
– Es esencialmente urbana: tiene como centro el desarrollo de las ciudades y de las profesiones que el crecimiento urbano lleva consigo, es decir, la artesanía y el comercio.
Las ciudades existentes desde la época visigoda recibieron nueva vida. Los centros de importancia, entre los que se puede señalar: Córdoba (con un gran número de habitantes), Sevilla (comarca fértil y bien situada con relación al comercio norteafricano), Algeciras, Málaga, Granada, Murcia, Valencia, Mallorca, Mérida, Badajoz, Toledo, Zaragoza.
Casi todas las ciudades estaban amuralladas y poseían una mezquita cerca de la cual se sitúa el zoco o barrio comercial. Fuera de las murallas quedan los arrabales. El Zoco es el mercado permanente o periódico que puede tener lugar en cualquier calle, aunque generalmente se realiza en las plazas y sobre todo en las proximidades de la mezquita mayor de cada ciudad.

– La agricultura era otro de los pilares de la economía de Al-Andalus. Introdujeron nuevos cultivos como la berenjena, la alcachofa, la endibia, el espárrago…, y nuevas frutas como la granada, el melón y los albaricoques. Flores como el alhelí, la rosa, la madreselva y el jazmín; probablemente la caña de azucar, aunque conocida desde antiguo,  también fue popularizada, y mejorado el método de extracción del azucar. Muchos de los cítricos que conocemos entraron en la península vía Al-Andalus. Además, mejoraron los sistemas de regadío y las acequias romanas, aprovechando mejor la siempre escasa agua. 

– El tráfico de esclavos. De diferentes orígenes – oriente medio y el este de Europa, mayoritariamente- se exportaron a Al-Andalus en gran cantidad para después venderlos a los gobiernos musulmanes del norte de áfrica o la península arábiga.

Otra fuente de ingresos importantes fueron las aceifas como hemos comentado anteriormente.

1.3.2. La sociedad del Al-Andalus
La clase dirigente estaba formada por nobleza árabe, procedente generalmente de Siria y Arabia. Como soldados estaban los Bereberes. Existían también numerosos judíos, comerciantes y artesanos, respetados hasta la dominación almorávide y almohade.
La sociedad hispanorromana se distinguía por la religión: los muladíes aceptaron la religión musulmana; los mozárabes continuaron siendo cristianos.
Veamos algunas de las características de estas comunidades:

Los musulmanes: Árabes, Bereberes y Muladíes (conversos)

Resto: Los Mozárabes, los judíos y los esclavos

Musulmanes.
Desde el primer momento existió una doble disputa dentro de la comunidad musulmana; por un lado los árabes que se disputaban el poder entre los qaysíes de Arabia, los sirios y los yemeníes; y por otro lado los bereberes (norteafricanos y recientemente convertidos al Islám) que se insubordinaron continuamente contra los árabes reclamando más protagonismo en la conquista y posterior dominación, cansados de ser solo usados por los árabes como mano de obra militar (de hecho los bereberes llegaron a crear pequeños reinos bereberes dentro de Al-Andalus). La tensión entre la cúpula árabe y los bereberes se reprodujo a lo largo del periodo.

• Los Muladíes
Hispanos convertidos al Islam que participaron activamente en las revueltas que se desencadenaron contra el poder cordobés durante el siglo IX. Entre ellos pueden distinguirse dos grupos:
– La nobleza witizana, mantiene sus propiedades y no tarda en aceptar la nueva religión cuando la considera un medio de asegurarse su estatus.
– La masa de siervos, colonos y pequeños propietarios que se adhieren al Islam con la esperanza de mejorar económica y socialmente.
Las conversiones fueron numerosas entre los trabajadores del campo, antes de la invasión ya vivían bastante abandonados religiosa y culturalmente por el clero visigodo, eran prácticamente paganos, por tanto les que daba igual una religión que otra. Más difícil fue entre la gente de la ciudad más cristianizados.
Los Muladíes, como decimos, fueron un factor importante de oposición al régimen musulmán, pues no disfrutaban de los mismos derechos que los musulmanes “viejos”, es decir: árabes y bereberes. Motivo éste por el que se rebelaron en varias ocasiones, incluso a mediados del siglo X pusieron en serio peligro el dominio árabe del emirato hasta que Abderramán III logra controlar la situación. 

• Los Mozárabes
Son los cristianos en la zona musulmana de Al- Andalus. Viven como los musulmanes, hablan árabe, visten ropas similares, incluso llegan a no comer cerdo; pero siguen siendo católicos. En un principio están tolerados, aunque tienen que pagar impuestos extraordinarios de los que estaban exentos los musulmanes. En los siglos IX y X se produjeron campañas de conversión al Islam. La tolerancia religiosa concluye con la llegada de los Almorávides y Almohades, momento en el que los mozárabes tienen que optar entre la conversión o el éxodo al Norte donde se encuentran los reinos cristianos.

• Los judíos
Están sometidos a las mismas normas que los cristianos, pero con más privilegios por su colaboración inicial con los musulmanes. Con la llegada de Almorávides y Almohades, sufrieron igualmente el extremismo islámico. Además de ocupar puestos en la administración, fueron mercaderes, artesanos especializados, médicos, filósofos, hombres de letras. Algunos desempeñan misiones de gran importancia como el médico-poeta-diplomático Abu Yusuf.

• Los esclavos
Eran traídos de diferentes lugares de África y del este de Europa y eran vendidos dentro de Al-Andalus para el trabajo agrícola, para los harenes de mujeres, eunucos, servicio doméstico y de proporcionar soldados al ejército. Pero también se vendían para otras naciones árabes.

1.3.3. Cultura y vida cotidiana

La lengua árabe tenía el prestigio de la alta cultura y el refinamiento. No sólo estudiaban árabe los musulmanes, también los propios mozárabes, acabaron expresándose y escribiendo en este idioma. Lo mismo que los judíos.  En la mayoría de los casos (pueblo llano) era bilingue o semibilingue. 

La educación y el saber tuvieron gran importancia. Hicieron traducir las principales obras del saber greco-latino. En Al-Andalus se introdujeron las traducciones al árabe de los filósofos griegos, en especial Aristóteles. De este modo, la filosofía griega, olvidada en la Europa medieval, es redescubierta gracias a las traducciones que se hicieron de los textos árabes. Como pensadores destacaron Averroes y Mahomenides.
El estudio de la historia tuvo un especial interés, se escribieron numerosas obras históricas, y también sobre datos geográficos, sociológicos, y biográficos. Hay constancia de que existieron numerosos historiadores y geógrafos en Al-Andalus, aunque muchas de sus obras se han perdido.
Estudiaron las matemáticas, la astronomía, la medicina, la botánica y la agronomía, pero también otras ciencias más reprobadas por la ortodoxia como la astrología, la alquimia y la magia. Los movimientos de las estrellas y los planetas fueron comprendidos por medio de sofisticados astrolabios, se avanzó en el estudio del álgebra y la aritmética, cuyo precursor fue el oriental al-Jwarizmi (de ahí viene el término logaritmo), y se perfeccionaron, en medicina, las teorías de Hipócrates y Galeno. La medicina tuvo su máximo exponente en Averroes y los hermanos Harrani, Todos ellos influyeron de un modo determinante en la Europa y sus textos fueron estudiados, hasta bien entrado el siglo XVII, por sabios como Miguel Servet, Copérnico, Nicolás Massa o Galileo.

• Vida cotidiana
Se creó un nuevo tipo de sociedad urbana, al tiempo que se revolucionó las tareas del campo, (como hemos dicho antes). El núcleo urbano era la medina, de casas muy juntas, que, a su vez, se organizaba en dos zonas: la comercial y la vecinal. El zoco era la zona comercial: un lugar de encuentro, sobre todo masculino, en el que se realizaban las transacciones.
Las viviendas tenían un aseo, la ciudad se modernizó con el alcantarillado y el alumbrado (ambos términos como podemos observar provienen del árabe). Algo extraordinario teniendo en cuenta que hablamos de los siglos IX y X. Los baños públicos eran muy numerosos; tanto, que en la Córdoba califal llegaron a existir más de seiscientos.
Léxico
Dejaron un gran número de palabras, recordemos algunas de uso común como: alfombra, atalaya, aceite, aceituna, acequia, albañil, alcalde, alcantarilla, alcoba, alcohol, álgebra, algodón, almohada, alquimia, azotea, azúcar, azufre, azulejo, berenjena, cifra, hazaña, jarra, jarabe, jinete, laúd, limón, naranja, sandía, tabique, tambor, taza o zanahoria.

2 . LOS REINOS CRISTIANOS DEL NORTE 

La zona de las montañas cántabras y asturianas nunca fue dominada del todo por los musulmanes. Eran tierras más pobres y mal comunicadas que pronto fueron abandonadas por los bereberes que allí se establecieron. Esta falta de interés permitió que se reorganizaran la población cristiana y los nobles visigodos que se habían refugiado en la zona. Poco a poco se fueron formando unos pequeños reinos que crearon una franja de frontera que en el siglo IX ya ocupaba todo el norte peninsular desde Galicia a Cataluña.

En el proceso de expansión de estos reinos, al que denominamos como reconquista, se pueden diferenciar dos grandes etapas:

Etapa de formación y defensa, s. VIII – s. XI

  • Llega hasta principios del siglo XI con la desintegración del califato de Córdoba. Es la etapa de formación de los reinos cristianos. Tienen que pagar parias y defenderse de la superioridad musulmana. En un avance lento pero constante consiguen fijar la línea de frontera en los ríos Duero y el Ebro.

Etapa de desarrollo y expansión, s. XI – s. XIII

  • En el siglo XI, con la desintegración del califato, la situación se invierte y la actitud defensiva de torna en ofensiva. Se traslada la línea de frontera del Duero al Tajo a finales del siglo XI
  • En los siglos XII y XIII, las invasiones almorávides y almohades frenan momentáneamente el avance, pero hacia mediados del siglo XIII sólo el reino de Granada queda en poder musulmán.

2.1. La formación de los reinos cristianos entre los siglos VIII y XI

El primer reino en formarse fue el Astur-leonés, más tarde llamado solo reino de León. Dentro de éste reino estaba integrado el Condado de Castilla (que se convirtió en reino independiente en el s. XI). En el siglo X nace el reino de Navarra, el reino de Aragón y los Condados Catalanes.

  •  El reino Asturleonés

El reino asturleonés fue el iniciador de la Reconquista. Ésta históricamente se inició en Covadonga (Asturias) aproximadamente en el 718 cuando Pelayo, un noble visigodo refugiado en la cordillera cantábrica, por primera vez derrotó a un ejército musulmán en la península. Tras esta victoria, los hispanogodos crearon el reino asturiano con capital en Cangas de Onís (Asturias), más tarde se trasladó a Oviedo. Alfonso I (736-757) extendió el reino por toda la región cantábrica, desde Galicia hasta la tierra de los vascones (País Vasco), gracias en parte a la falta de interés de los musulmanes por esos territorios, además, los reyes asturianos seguían pagando tributo al emir de Córdoba. El sur del territorio hasta el río Duero constituía una extensión semi deshabitada, no controlada ni por cristianos ni por musulmanes.
La zona oriental del reino, entre Álava y Burgos era la más amenazada y se construyeron numerosos castillos para su defensa. Se la llamó Castiella (Castilla, hoy) y el rey de León, Alfonso II, encomendó su defensa a condes. Uno de estos, Fernán González consigue a mediados del siglo X convertir el territorio en un condado autónomo y hereditario.

Las diferencias entre León y Castilla explican, en gran parte, el mayor avance de la segunda. Por ejemplo, en la repoblación de las tierras conquistadas por Castilla se empleó un sistema denominado plesura y consistía en que los colonos ocuparan las nuevas tierras en régimen de propiedad para cultivarlas. Evidentemente, los nobles y los monasterios que tenían a su servicio muchos siervos fueron capaces de ocupar más tierra, pero al menos los campesinos libres tuvieron derecho a ser propietarios. Los repobladores fueron, sobre todo, cántabros y vascos que defendían las nuevas tierras con más decisión porque eran los dueños. Además, los castellanos se concentraban en núcleos urbanos grandes como Burgos para defenderse mejor, desarrollaron una lengua propia: el castellano, diferente del asturleonés y prefirieron utilizar también una ley distinta a la leonesa.

A principios del siglo XI Castilla aprovechó la debilidad de la monarquía leonesa para conseguir la independencia del condado y convertirse en reino independiente.

  • Los Pirineos y Cataluña

Estas zonas pronto fueron controladas bajo la influencia de los francos de Carlomagno. El emperador franco quería tener controlada una amplia zona de frontera para frenar posibles ataques musulmanes a su territorio (como ya había ocurrido en el  732 cuando fueron frenados en Poitiers).

– Navarra.
Ocupaba la zona en torno a los vascos por el Oeste, francos al Norte y Aragón al Este. Hasta principios del siglo IX estaba controlado por los francos, pero Iñigo Arista con la ayuda de los rebeldes muladíes del valle del Ebro expulsó a los francos lo que supuso el nacimiento del reino.
Durante el siglo X desde el reinado de Sancho Garcés se extendió hacia el interior alcanzando el Ebro. Logra la cima de poder con Sancho III el Mayor, que va a dominar incluso al resto de los reinos cristianos.
La región fue un importante centro cultural con los monasterios de Leyre y San Millán de la Cogolla.

– El reino de Aragón
Se formo en torno a los condados de Aragón, Ribagorda y Sobrarbe. Estuvo en sus inicios controlado por los monarcas francos y más tarde por los navarros. Pero desde el siglo XI se independizó como reino. La reconquista en esa zona fue difícil pues estaba más poblada de musulmanes que se resistían a perder un rico territorio (el valle del Ebro).

– Los Condados catalanes
Eran un grupo numeroso de condados dominados por los francos. Hacia mediados del siglo IX el conde de Barcelona Wilfredo el Velloso logró imponer su influencia sobre los demás (siempre con los monarcas francos por encima). Con el conde Borrell II la zona tuvo que ser defendida del califato sin la ayuda de los francos, que perdieron su influencia sobre el territorio. Lograron la independencia definitiva en el siglo XI.

2.2. La expansión de los reinos cristianos (siglos XI, XII y XIII)

2.2.1. Factores de la expansión cristiana
A partir del siglo XI, la actitud defensiva de los reinos cristianos de España se convierte en ofensiva. Entre los siglos XI y XIII cuando este proceso de expansión político, militar y demográfico de la reconquista adquiere mayor fuerza. Las causas que motivan la reconquista son:

1) La extensión del ideal europeo de Cruzada a la lucha contra los musulmanes españoles (se entendía la reconquista como una especie de guerra santa destinada a recuperar los territorios evangelizados por el apóstol Santiago, ahora ocupados por los árabes)

2) La recuperación de las tierras que habían pertenecido a los reyes visigodos, de los cuales los reyes cristianos se consideraban herederos.

3) Otro de los factores que hizo posible la reconquista fue el debilitamiento político de la España musulmana, tras la caída del califato de Córdoba. Por tanto éste último factor es en cierto modo económico también: acupar nuevo territorio para crecer económicamente con el botín y con la explotación agraria de la nueva tierra conquistada.

2.2.2. Fases de la expansión cristiana

Pimera fase: conquista del valle del Tajo y del Ebro. Las invasiones norteafricanas
El rey Sancho III el Mayor de Navarra (1000-1035) fue el primer monarca que logra unificar los reinos cristianos del norte además de avanzar hacia el sur en la reconquista. A su muerte, divide lo conseguido entre sus hijos: para García II  entrega León; para Fernando I, Castilla (que se convierte así en reino) y para Ramiro I, Aragón. Se produce un doble proceso de lucha contra los musulmanes por un lado y de los reinos cristianos entre sí por otro, que fue una constante durante los siglos XI y XII. De este modo se van a ir definiendo los futuros reinos: se establecieron las relaciones entre Cataluña y Aragón, Portugal logró independizarse de León y formarse como reino, y Castilla impuso su hegemonía sobre León.
Uno de los hijos de Fernando I, Alfonso VI, rey de León, conquista Toledo en 1085. El avance cristiano era ya significativo, la reconquista de Toledo tenía un fuerte valor simbólico pues había sido la capital visigoda. No solo se recuperaba terreno sino que los reyes musulmanes de las taifas debían pagar tributos a los reyes cristianos si querían seguir conservando su reino.

Por estos años actúa el héroe nacional, Rodrigo Díaz de Villar, el Cid Campeador. Mitificado por la literatura y presente en la memoria del pueblo, lo cierto es que el Cid, condenado al destierro por Alfonso VI, logró formar un ejército, reconquistó y se hizo nombrar rey de Valencia, a la que defendió con éxito del avance almorávide. Con su muerte, Valencia pasó de nuevo a manos musulmanas.
Como vemos en esta etapa, hasta el siglo XII, los reinos cristianos habían logrado invertir la situación, avanzar con decisión hacia el sur y dominar a los reinos de taifas musulmanes. Sin duda los reyes musulmanes se dieron cuenta de que no lograrían contener la reconquista solo con el pago de impuestos por lo que pidieron ayuda a los almorávides que lograron frenar temporalmente el avance cristiano.

Segunda fase: Conquista del valle del Guadalquivir, Valencia y Murcia.
Primero los almorávides y más tarde los almohades reunificaron Al- Andalus y, como hemos dicho, frenaron la reconquista, manteniendo las fronteras en el Tajo y el Ebro. Los reinos cristianos comprendieron que deberían unir sus fuerzas si querían vencer al imperio almohade. De esta manera, a principios del siglo XIII gracias a la unión de castellanos, aragoneses y navarros (León no participó), los almohades fueron derrotados en una gran batalla en Las Navas de Tolosa ( provincia de Ciudad Real) en 1212. Fue la victoria decisiva que abrió a los cristianos las puertas de Andalucía.
Anteriormente, los principales reinos cristianos habían firmado un acuerdo para delimitar las zonas que reconquistaría cada uno. Castilla se quedaría con toda Andalucía hasta Murcia y para Aragón la zona de Levante y Baleares.
El rey de Castilla, Fernando III, reunificó definitivamente Castilla y León (1230) y conquistó Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla. Su hijo y sucesor, Alfonso X, conquistó Cádiz (1262) y dejó reducido Al-Andalus al reino nazarí de Granada, que sobrevivió hasta 1492 como reino vasallo de Castilla.

El rey de Aragón, Jaime I el Conquistador, lideró la expansión hacia el Mediterráneo y el litoral levantino con éxito. Primero conquistó Mallorca (1231) y después Valencia (1245). Con el tiempo la expansión mediterránea de la corona la llevaría a conquistar Nápoles y Sicilia.
A finales del siglo XIII, la reconquista prácticamente había concluido y sólo quedaba musulmán el reino nazarí de Granada. El reino de Castilla (ya dominador sobre el resto de reinos) abarca un extenso territorio de lo que hoy es todo el norte penínsular, Galicia, León y todo el centro-sur; Aragón englobaba también a Cataluña, Valencia y Baleares; Navarra, sin pretensiones expansionistas, se quedó reducido a su territorio, acorralado entre las dos potencias de Castilla y Aragón.

2. 3. La sociedad en los reinos cristianos de la Península
La sociedad de los reinos cristianos es feudal, aunque con características especiales por la existencia de distintas condiciones económicas y sociales:
• Las regiones de vanguardia, como Castilla, desarrollaron una sociedad de hombres libres con propiedad individual (s. X y XI). Pero, a medida que las fronteras se alejaban hacia el sur (s XII y XIII), los nobles y eclesiásticos concentraban la propiedad y el poder en sus manos, y los campesinos estaban bajo su dependencia.
Los pequeños propietarios entregaban sus tierras al noble a cambio de protección; el noble les permitía cultivarlas como colonos, no como propietarios, sometidos a impuestos y trabajos en beneficio del señor (este sistema se conoce como la encomienda): los colonos eran hombres del señor; su condición social era hereditaria y no podían abandonar la tierra. También existían siervos, considerados como propiedad (como habéis observado, lo que describimos es el sistema feudal que caracterizó a la Edad Media europea).

En Castilla tuvo especial importancia la nobleza media guerrera, los infanzones. Infanzón fue el Cid, por ejemplo, y en ellos recayó buena parte de la responsabilidad de la reconquista. Junto a estos, los hidalgos se multiplicaban: integraban la población de caballeros y nobles en general del más bajo nivel, como más tarde veremos encarnados en los literarios don Quijote o el escudero en el Lazarillo.

• En otras regiones como León o Aragón la propiedad de la tierra casi siempre estuvo en manos de nobles y la iglesia. Los campesinos de estas zonas vivían en una situación de semi-esclavitud, lo que originó importantes conflictos entre clases privilegiadas y populares.

Grupos sociales: Si los mozárabes fueros los cristianos que vivieron bajo dominio musulmán, los mudéjares serán los árabes que vivan bajo dominio cristiano. Los mudéjares aparecieron en España tras la conquista de Toledo, en el 1085. La población mudéjar fue en aumento según iba avanzando la Reconquista:
– Fueron una población minoritaria pero conservaron sus leyes, jueces y costumbres
– Estuvieron discriminados y se les exigía impuestos más altos o directamente se les deportaba (especialmente desde el s. XIII) para repartir sus tierras entre los nuevos colonos cristianos.
– Para evitar esta discriminación muchos mudéjares se bautizaron, convirtiéndose en moriscos, pero no evitaron la discriminación. A partir de 1492 se llaman moriscos a todos los musulmanes y descendientes de musulmanes.
Los moriscos continúan con sus tradiciones, o son sospechosos de continuar con ellas. Contra ellos se realizan persecuciones, como contra los judíos, aunque no con tanta frecuencia. Si los judíos son expulsados en 1492, los moriscos no se vieron obligados a convertirse hasta 1502, y no fueron expulsados definitivamente hasta 1609.

3. La crisis de la Baja Edad Media (s. XIV-XV)

El periodo que abarca desde principios del siglo XIV hasta finales del XV es una etapa contradictoria en muchos aspectos. Por un lado, es un tiempo de relativa paz. La reconquista prácticamente se ha completado y los reinos cristianos pueden centrarse en el desarrollo económico y cultural. La ausencia de guerras favoreció el nacimiento de la figura del noble dedicado a la cultura, más concretamente a la escritura. Como sabemos, destacaron autores como don Juan Manuel, Jorge Manrique, el marqués de Santillana y tantos otros.
Sin embargo, este periodo aparentemente favorable para el desarrollo fue un tiempo de crisis. Por dos razones fundamentalmentes:

  • las luchas por el poder, a veces hermanos que se disputaban la corona; o el monarca de una reino   se enfrenta contra el vecino; a veces, los monarcas luchando contra la alta nobleza y las organizaciones militares que les disputaban el poder.
  • La otra gran razón de la crisis fue la peste negra (especialmente grave en 1348) y sus consecuencias que provocaron una enorme crisis económica en toda Europa y también, claro, en los reinos peninsulares

3.1. Crisis y decadencia en la Corona de Aragón
Durante el primer tercio del siglo XIV, la Corona de Aragón continuó su expansión militar por el Mediterráneo incorporando los ducados de Atenas y Neopatria, Cerdeña y Sicilia. Su potencial político y militar favorecía un próspero comercio internacional en manos de la burguesía de Barcelona, Valencia y Mallorca. Esta prosperidad se vio rota a partir de 1333, cuando las hambres, las pestes y los conflictos civiles provocaron una serie de crisis encadenadas que afectaron al principado de Cataluña, verdadero motor de la confederación.

Las crisis se manifestaron en tres aspectos principalmente:

La pérdida de población: Entre el siglo XIV y el XV, la crisis demográfica significó en Mallorca la pérdida del 25% de la población y en Cataluña casi la del 50%.
• La sobreexplotación de la tierra y una serie de catástrofes.
• La guerra “civil” entre los campesinos contra sus señores: El descenso de las rentas señoriales fue tan general que los señores endurecieron las condiciones de trabajo y vida de sus campesinos. Esto provocó una sublevación que acabó siendo en una verdadera guerra civil. La monarquía decidió apoyar las reivindicaciones de los campesinos, y entre 1462 y 1472 se desarrollo la guerra civil catalana. El rey Juan II, apoyado por los sectores populares del campo y la ciudad de Barcelona, se enfrentó a la aristocracia rural y urbana que controlaba las principales instituciones. Fue, en realidad, una guerra de rivalidad entre la nobleza y la monarquía que se decidió del lado de ésta última fortaleciendo así el poder absoluto de la monarquía.

3.2. La crisis en la corona de Castilla
Castilla se consolidó en estos dos siglos como la primera potencia política, demográfica y económica de la Península, preparando el terreno al papel protagonista que desempeñó en la construcción del imperio hispánico durante el Renacimiento.
Castilla tuvo que enfrentarse también a graves problemas internos y a la catástrofe de la peste. En el siglo XIV, la rivalidad entre dos hermanos por hacerse con el trono provocó una guerra civil que a la postre supuso una extensión en la Península de la Guerra de los Cien Años. El rey Pedro I el Cruel tuvo que enfrentarse a su hermanastro Enrique I (hijo bastardo de Alfonso XI), que compró el apoyo de una parte de la nobleza para disputar la corona a su hermano. Francia e Inglaterra que combatían en la famosa guerra de los Cien Años entraron en la disputa: Inglaterra del lado de Pedro y Francia del de Enrique. Al final venció Enrique I que además, dice la leyenda, asesino a su hermano. Con él se inicia en Castilla el gobierno de una nueva dinastía, los Trastamara, que siempre tuvieron que gobernar condicionados por las deudas que habían contraído con la alta nobleza. Prácticamente durante los siglos XIV y XV el poder de los nobles fue mayor que el de los reyes hasta que en 1476 la reina Isabel logra imponer el poder de la monarquía.

La peste negra afectó menos a Castilla que pronto (mediados del siglo XIV) recuperó la cifra de población que tenía antes de la epidemia (unos 4.5 millones). La crisis del siglo se manifestó en aspectos como:

• La despoblación de muchas áreas y la reducción de los beneficios de los señores feudales.
• La escasez de mano de obra y la abundancia de tierras potenciaron la ganadería. Muchas tierras de labor pasaron a ser de pasto, o sea se sustituyó el cultivo por la ganadería porque ésta necesitaba menos mano de obra. Sobre todo la ganadería  ovina y la exportación de la lana que se convirtió en el principal recurso de Castilla.

    • Anexo: Textos históricos,  material en la web y actividades

Textos históricos

Material en la web

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23 Replies to “La península Ibérica en la Edad Media”

  1. Hola
    Me parece q esta página está super mal resumida es decir,tienes q leer tanto para q luego no te ponga lo importante
    Además trae poco
    Le doy un 4 a esta pagina
    El principio esta bien pero lo demas pfffff
    ojala haya paginas mejores pk tengo q hacer un buen trabajo no una patata como esta

  2. Que eso es verdad porque los musulmanes estaban en españa los primeros y después vinieron los españoles y lo echaron pero biba los musulmanes viva a aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa aaaa a a porque eyo an degado que los españoles que bibaan ahí

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