Tema 7. El siglo XIX

siglo XIX

1. Introducción.
El siglo XIX en España es un periodo crucial en la historia reciente de España marcado por cambios y trasformaciones políticas y sociales.
A lo largo del siglo XIX se invierte definitivamente el orden social y la burguesía pasa a controlar las decisiones políticas, sustituyendo a la nobleza y al clero (antiguo régimen). Por su parte, el pueblo llano tuvo cada vez mayor relevancia social al protagonizar las primeras revueltas reivindicativas del proletariado y alcanzar históricos derechos como el sufragio universal o el derecho a huelga.
En definitiva, un siglo clave en la historia de España; tanto por las profundas trasformaciones que se produjeron (en todos los órdenes: social, político y económico), como por la importancia fue tienen esos cambios para explicar y entender el devenir político-social de principios del siglo XX.

En el estudio del tema vamos a atender a 3 aspectos fundamentales
A. Política: Descripción de los principales acontecimientos políticos del periodo.
B. Sociedad: Evolución y trasformación de la sociedad española durante el siglo XIX.
C. Economía: Procesos de industrialización y modernización del campo (desamortizaciones y mejoras técnicas)

2. Acontecimientos políticos más relevantes.
Podemos dividir los diferentes regímenes del siglo en 4 grandes bloques:
1) Invasión napoleónica y reinado de Fernando VII (1808-1833)
2) Reinado de Isabel II (1833- 1868)
3) Sexenio revolucionario. Primera república española (1868-1874)
4) Restauración de la monarquía (1875-1902)

2.1. Invasión napoleónica y reinado de Fernando VII (1808-1833)
Como vimos en el tema anterior, los últimos años de gobierno de Carlos lV fueron muy negativos en términos históricos. Una serie de erróneas decisiones tomadas por el ambicioso Manuel Godoy, el primer ministro del rey, y la propia debilidad interna de la monarquía, con luchas de poder entre el rey Carlos IV y su hijo Fernando (el futuro rey, Fernando VII) propiciaron que España sufriera la invasión francesa y la posterior guerra de independencia.
En los primeros años del siglo XIX, por consejo de Godoy, Carlos IV había firmado un pacto de colaboración con Napoleón para enfrentarse contra Inglaterra. En esta guerra era clave Portugal, país tradicionalmente aliado de los ingleses. El primer incidente se produjo en 1801 con la llamada Guerra de las naranjas. Se originó porque España y Francia presionaron a Portugal para que rompiera su pacto con Inglaterra. Ante la negativa portuguesa, España atacó el país vecino que pronto se dio por vencido. Más tarde en 1807 Godoy y Napoleón firman el pacto de Fontainebleau por el que el emperador francés le propuso a Godoy la invasión conjunta de Portugal para convertirlo en un país satélite de Francia y España (en concreto se dividiría en 3 partes, una para cada país y la del sur sería para el propio Godoy). Sin embargo, los planes de Napoleón eran los de convertir también a España en un país satélite de Francia. Con el consentimiento de Carlos IV, Las tropas francesas entraron en España para la invasión de Portugal y se fueron situando en las principales ciudades españolas. La población entendió que aquello era una auténtica ocupación militar y empezó a rebelarse.
El hijo del rey, Fernando, aprovechó la situación para provocar un levantamiento popular en contra de su padre y el primer ministro Godoy (Motín de Aranjuez, 1808). Como consecuencia del motín, Godoy fue arrestado y se confiscaron sus bienes, al mismo tiempo que el rey tuvo que abdicar y fue recluido en Bayona, Francia. Fernando VII es nombrado nuevo rey, pero Napoleón no quería intromisiones en sus planes z también lo hizo llevar junto a su padre a Bayona y, reteniendo a padre e hijo, logró que tras una serie de abdicaciones nombrasen a José Bonaparte (hermano del dictador) como nuevo rey de España. En ese momento la población, sin rey nacional y sintiéndose invadida por los franceses, inicia la guerra de independencia: en Madrid el 2 de mayo de 1808. En el levantamiento tuvo un papel crucial la iglesia (que veía peligrar sus privilegios) y las clases más conservadoras, todos ellos contrarios, claro, al liberalismo que traería la invasión francesa.

La guerra de independencia
Se desarrolla entre 1808 y 1813 hasta que finalmente España con la ayuda de Inglaterra logra expulsar a las tropas napoleónicas del país. La invasión napoleónica provocó profundos cambios:

• Hubo una división interna del país: por un lado, un reducido grupo de nobles e intelectuales ilustrados colaboraron con el nuevo régimen, se les conoció con el adjetivo despectivo de afrancesados. La mayor parte de la población y los militares lucharon contra el invasor. Pero incluso entre ellos hubo una división entre los tradicionalistas y los que defendían las ideas ilustradas y liberales (propias de la Revolución Francesa).

• La guerra de la independencia se organizó mayoritariamente por el método de “la guerra de guerrillas”, pequeños ejércitos coordinados por las Juntas de Defensa: gobiernos populares alternativos al gobierno central francés.

La Junta Central de Defensa se organiza en Cádiz (la zona peor controlada por los franceses) y allí se crea un gobierno alternativo al de José Bonaparte, conocido como “Las Cortes de Cádiz”. Las Cortes redactan la primera constitución española: La Constitución de 1812 (aunque en la práctica nunca va a ser legalizada). El texto está inspirado en los principios de igualdad y separación de poderes. Propuso por ejemplo: la soberanía nacional, división de poderes, igualdad de derechos de los ciudadanos ante la ley, reformas en diferentes ámbitos de la sociedad y la economía, libertad de prensa y asociación. Similar, en la base, a las actuales constituciones democráticas (aunque, en cambio, aún no se prohibía la esclavitud).

• Por su parte, José I tomó algunas medidas que deberían servir para modernizar España (pero que debido al rechazo popular no tuvieron el efecto deseado), por ejemplo: eliminó la Inquisición (aún vigente) y desamortizó bienes de los conventos para mejorar la productividad de esas tierras.

Consecuencias de la guerra de Independencia: fueron todas negativas: 1) el elevado número de bajas en todos los bandos; 2) el exilio de liberales y afrancesados; 3) el expolio del patrimonio artístico, y la destrucción muchos monumentos y antiguos castillos y palacios; 4) el freno del desarrollo industrial y el retroceso económico; 5) la declaración de independencia de las colonias americanas.

2.1.2. El reinado de Fernando VII 1813-1833
Una vez expulsados los franceses, vuelve Fernando VII de su encierro en Francia. El nuevo rey fue recibido con entusiasmo tanto por el pueblo como por los líderes de las Cortes de Cádiz, que pretendían que ratificara la constitución de 1812. Sin embargo, Fernando VII pronto decepcionó a unos y a otros. Se dio cuenta, en su camino de regreso a Madrid, que la mayor parte de la población y una buena parte de los líderes políticos y militares eran aún fieles al absolutismo. De este modo, Fernando VII sintiéndose respaldado por una mayoría: en lugar de firmar la constitución de 1812, la dejó sin efecto e impuso un régimen absolutista. Gobernó con mano dura y poco talento, el país se empobreció aún más y los liberales (antiguos afrancesados y la mayoría de los políticos de Las Cortes de Cádiz) fueron perseguidos, encarcelados o se tuvieron que exiliar (muchos de ellos son los futuros escritores románticos como Espronceda, Zorrilla o el Duque de Rivas)

Su reinado se puede dividir en tres etapas:

1ª De 1813 a 1820.
En esta etapa se sientan los principios del régimen absolutista:

  • Persecución de los grupos liberales que están de acuerdo con la constitución de 1812.
  • Se independizan la mayor parte de las colonias americanas. El proceso en realidad había

empezado en 1808 con la creación también en América de juntas de defensa que funcionaron como gobiernos autónomos en los diferentes países. Incluso algunos países se declararon independientes desde 1810.
Cuando vuelve al trono, Fernando VII no acepta la independencia de las colonias y trata de recuperar el control en América. Se inician las guerras de independencia americanas (1814-1828), con la derrota de España. Desde 1828 solo Cuba, Puerto Rico y Filipinas serán colonias españolas

2ª Entre 1820 y 1823: Trienio Liberal
El malestar social contra el rey aumenta entre militares y liberales. Finalmente, se produce el levantamiento de militares liberales en 1820, El motín de la Granja, que obligan al rey a firmar la constitución de 1812 y hacer una división de poderes (monarquía parlamentaria). Fue un breve periodo de monarquía parlamentaria, con intentos de modernizar las estructuras sociopolíticas del país; por ejemplo: en literatura llegaron las ideas del romanticismo, se crearon revistas de difusión de ideas, se tradujeron novelas de Scott, etc. Hasta que la caída del parlamente trajo de vuelta el absolutismo.
El rey no dejó de conspirar contra el nuevo gobierno y con la ayuda de las principales potencias europeas recupera el poder absolutista. Un nuevo ejército francés, Los cien mil hijos de San Luis, invadieron el país y restauraron el sistema absolutista con Fernando VII al frente.

3ª De 1823 a 1833 “Década Ominosa”
Es quizá la peor etapa del reinado de Fernando VII, aunque al principio tuvo que reorganizar el nuevo gobierno con algunas concesiones liberales que decepcionaron a una parte de la oligarquía más conservadora y radical que empezó a apoyar a su hermano Carlos María Isidro como futuro sucesor (ya que el rey no tenía hijos varones). Estas medidas fueron la creación del Consejo de ministros – elemento parlamentario que llega hasta hoy día-, y la negativa a restituir la inquisición que fue sustituida, en parte, con la creación de la Policía Nacional en 1824.
Resumiendo, como decíamos esta tercera etapa del reinado de Fernando VII se caracterizó por:

  • La vuelta al absolutismo. El rey persigue con mayor fuerza a los liberales: encarcelándolos, cadenas a muerte incluídas, u obligándoles a salir del país.
  • Se prohíbe la prensa libre.
  • La crisis económica y la pérdida del oro y la plata de América aumentan el atraso general del país. Sin embargo, el rey es popular entre el pueblo llano.

El rey dejó como herencia un país atrasado y prácticamente sin posesiones coloniales. Además, de un grave problema sucesorio como veremos a continuación.

2.2. Reinado de Isabel II, 1833-1868: el cambio a la monarquía parlamentaria.

Con el reinado de Isabel II se inicia en España una nueva etapa de monarquía parlamentaria que sustituye definitivamente al antiguo régimen absolutista de su padre. Esto propicia, entre otros cambios, que puedan regresar los políticos e intelectuales exiliados.
Isabel II es la única hija de Fernando VII y tiene tan sólo tres años de edad cuando muere su padre. Ante la minoría de edad de la pequeña heredera, tiene que ser su madre, Mª Cristina de Borbón, la que gobierne como regente.

El reinado se inicia con un importante problema sucesorio. Carlos María Isidro, hermano de Fernando VII, reclama su derecho al trono pues argumenta que la hija de Fernando VII no puede reinar por ser mujer. Aunque no parezca más que un argumento machista y retrogrado (que también), la postura de Carlos María tiene cierta base legal. Veamos, con anterioridad Felipe V había aprobado la “ley Sálica” por la que se impedía a las mujeres acceder al trono. Fernando VII, poco antes de morir y con el temor de no poder tener ya hijos varones, deroga la ley para que su hija pueda ser reina. Por tanto lo que argumenta Carlos M. Isidro -y sus muchos seguidores, especialmente en las regiones forales- es que la nueva ley de Fernando VII no es legal.

Este problema sucesorio se conoce como El Carlismo y va a causar tres guerras durante el resto del siglo XIX: 1ª (y más importante) 1833-1837 | 2ª 1846-1849 | 3ª 1872-1876. El Carlismo fue derrotado en todos los enfrentamientos y no logró tener realmente importancia fuera de su influencia en el campesinado. Las guerras Carlistas provocaron una gran división social y un trágico balance de muertos con más de 300.000 fallecidos. Finalizó el conflicto sin conseguir ninguno de los objetivos políticos por los que se inició, sólo se logró complicar aún más la ya difícil situación de España.

Con el “Carlismo” aparece también la primera división importante de la clase política y la sociedad española. La sociedad se divide entre los absolutistas, defensores del antiguo régimen y los que quieren cambiarlo por el liberalismo:

  • Los absolutistas apoyan a Carlos Mª . El grupo lo forman gran parte de la alta aristocracia y el alto clero que no quieren que el nuevo régimen liberal les quite sus privilegios históricos y también el campesinado que es siempre se ha mostrado defensor de las tradiciones. Su lema es Dios, Rey y Fueros
  • Los liberales, en apoyo de Isabel II, van a estar mayoritariamente la burguesía, parte de la nobleza y las clases populares urbanas – dentro del grupo liberal también hay, como veremos, una división entre conservadores-tradicionalistas y liberales-progresistas.

La división además de social es también territorial, pues del lado del Carlismo se ponen los territorios con antiguos fueros que ven en la vuelta al absolutismo la posibilidad de recuperar sus derechos; nos referimos al País Vasco, Cataluña, Navarra y partes de Aragón.

2.1. La regencia de María Cristina (1833-1840)

Etapa muy convulsa, con constantes cambios de gobierno y con el problema del Carlismo siempre presente. El gobierno está formado por la reina y dos partidos políticos mayoritarios:

a) Partido Moderado: Son más conservadores, defienden el gobierno compartido entre la corona y el parlamento; libertades individuales restringidas y sufragio censitario muy restringido (solo pueden votar los hombres que tienen cierta cantidad de dinero). La base social de este partido son burgueses enriquecidos por las desamortizaciones, aristócratas y militares

b) Partido Progresista: Defendían que el gobierno de la nación tiene que estar sólo en el parlamento; defensa de las libertades; sufragio censitario pero menos restringido. La base social de este partido son: hombres de negocios, militares, funcionarios, profesionales liberales (abogados, economistas, etc.), pequeños comerciantes y artesanos

2.2.1 Los hechos más importantes durante la regencia
• Las elecciones políticas muy restringidas al reducido grupo social que podía votar. No son además ni libres ni democráticas, sino que estaban manipuladas y normalmente es la reina la responsable de nombrar un nuevo gobierno presidido por uno de los dos partidos mayoritarios.

La Desamortización de Mendizábal. En 1835 el primer ministro Mendizábal, del partido progresista, trató de solucionar dos problemas con una medida importante: por un lado reducir el déficit del estado (en ruina después de la Guerra Carlista) y además solucionar el problema agrario con un mejor aprovechamiento de las tierras de cultivo. Para ello aprobó una importante desamortización de algunos bienes de la iglesia, sobre todo tierras que fueron declaradas bienes nacionales y fueron puestas a la venta pública para favorecer que los campesinos pudieran comprar tierras e hicieran más productivos los cultivos. Pero la corrupción hizo fracasar este intento de reforma agraria. Las propiedades de la Iglesia fueron compradas por los nobles y los burgueses ricos. Los campesinos no pudieron acceder a la propiedad y, por lo tanto, las tierras sólo cambiaron de dueño, aunque al menos se logró mejorar la productividad de las mismas.

• En 1840 las continuas crisis de gobierno obligan a dimitir a la reina regente María Cristina. Pero la situación continúa muy inestable, con continuas luchas de poder. Durante 3 años gobierna, de manera polémica, el general vencedor de las guerras carlistas, Espartero. Para entonces la reina regente había cedido su cargo y abandonado los asuntos de estado. El nuevo regente, que aplicó una política en exceso autoritaria, no logró solucionar los graves problemas de división política y social. Es derrocado tras un golpe de estado y para intentar normalizar el panorama se adelantó la mayoría de edad de Isabel II de manera que en 1843 y con tan solo 13 años es nombrada reina de España.

2.2.2. La Subida al trono de Isabel II 1843-1868. Durante todo su reinado continúo el país inmerso en crisis institucional, pero no puede decirse lo mismo de la economía que en la década de 1860 conoció un gran impulso con la primera industrialización importante y la llegada de ferrocarril. Luego, en parte por causa de la corrupción, volvería la recesión económica.
En política, los 2 partidos mayoritarios se disputan el poder y la reina, como su madre suele preferir que gobierne el Partido Moderado.

Entre 1843 y 1856 gobierna el Partido Moderado, que frena las reformas progresistas anteriores e impone una nueva constitución en 1845. En ella se establecía gobierno compartido entre la Corona y el parlamento. Además se aprobaron nuevas reformas como un nuevo sistema de impuestos, la creación de la Guardia Civil para velar por la seguridad en zonas rurales y una nueva distribución territorial con la división de España en 48 provincias.

La reacción de los grupos progresistas llegó en 1854 cuando logran hacerse con el poder por medio de la revuelta militar. Un grupo de militares encabezados por el general O’ Donell dieron un golpe para sacar del poder al Partido Moderado con la escusa de frenar la corrupción del sistema. El nuevo gobierno está liderado por militares de tendencia progresista: Espartero y O’ Donell. Se impone una nueva constitución, se realiza una nueva desamortización aún más ambiciosa que la de Mendizábal (La ley Mádoz de 1855) y, en definitiva, se intenta retomar el programa progresista de tiempos de la regencia de María Cristina. Pero las diferencias entre Espartero y O’Donell provocan la caída del nuevo gobierno en 1856.

En 1856 nace un nuevo partido nacional: la Unión Liberal liderada por el general O’ Donell para proponer otra solución política de centro (entre los moderados y los progresistas), paro casi nada cambia. El Partido Moderado vuelve al poder y retoma su programa anterior a 1854. Otro ejemplo más de la constante inestabilidad son las diferentes constituciones que se promulgan (aprueban) durante el reinado de Isabel II (¡hasta 3 diferentes!), el nuevo gobierno vuelve a promulgar la constitución de 1845 con ligeras modificaciones.

Como vemos la inestabilidad política es constante provocada por un partido político conservador que casi siempre está en el poder y una oposición progresista que estaba excluida del gobierno y que intenta acceder al mismo con medidas de fuerza. En este sentido, en la etapa final del reinado solo gobierna el Partido Moderado (de 1856 a 1868), que practicó una política restrictiva y conservadora que perjudicaba los intereses de los trabajadores y que iba en contra también del liberalismo defendido por el partido progresista. Para cambiar la situación, El partido Progresista de la mano del general Juan Prim impulsa en 1866 el Pacto de Ostente (nombre de la ciudad danesa donde se firmó) para derrocar a la reina por medio de una revolución social que en un primer momento fracasó, aunque el camino del cambio estaba iniciado.

Finalmente, el 18 de septiembre de 1868 se produce un golpe militar en Cádiz que destrona a Isabel II y obliga a la reina a salir al exilio en Francia. El golpe fue apoyado por los partidos políticos liberales-progresistas, los militares contrarios al régimen y buena parte del pueblo llano. El líder y principal instigador fue el general Juan Prim, uno de los políticos con más resonancia del momento.

Se inicia así en España un período de seis años, conocido como el Sexenio Democrático (1868-1874), en el que se ensayarán diversas alternativas políticas: una nueva monarquía con Amadeo de Saboya y la Primera República.

Resumen: Si algún rasgo caracterizó al reinado de Isabel II es la inestabilidad política. Tanto ella como su madre regente no tuvieron cualidades de gobierno. Pero además Isabel II, especialmente al final de su reinado, fue bastante impopular lo que aceleró su caída como reina. Los últimos años estuvieron marcados por los escándalos dentro del palacio con una reina que se daba al vicio y a las supersticiones (tuvo como consejero más íntimo a una monja milagrera). Recordemos en este sentido como Valle-Inclán, en su novela histórica dedicada a la reina, titula esta etapa como La Corte de los milagros, con evidente intención caricaturesca.

2. 3. La Gloriosa. Sexenio Revolucionario (1868 – 1874)
La revolución de 1868 o también llamada “La Gloriosa” fue probablemente la más grande que se había producido en España hasta la fecha.

La revolución del 68 tiene su explicación en causas económicas y políticas:

  • Económicas: España se vio perjudicada por la crisis económica mundial. España dependía de la inversión extranjera y las grandes empresas europeas, porque no tenía una industria fuerte y seguía siendo un país básicamente agrario. En consecuencia aumentó la inflación, el paro y, en general, el descontento de la población.
  • Políticas: Sobre todo porque el Partido Demócrata y otros partidos de ideología republicana y liberal que normalmente no podían gobernar conspiran para alcanzar el poder por medio de la revolución, cosa que consiguieron. El líder de este movimiento de rechazo fue, como hemos dicho, el general Prim que además sentía un especial rechazo a la monarquía de los borbones.

2.3.1. Etapas del Sexenio Revolucionario
1ª.- De 1868 a 1871 Expulsada la reina de España, se crea un gobierno provisional. Se proponen varios modelos para organizar el país, hay incluso regiones que declaran la república, hasta que finalmente se acuerda buscar un nuevo monarca para España que no fuera de la dinastía de los Borbones, para crear un modelo de monarquía democrática.

Por tanto, durante los primeros años “se buscó” entre los príncipes europeos, un rey para el país. La búsqueda creó bastantes problemas internacionales. Por ejemplo uno de los candidatos fue Leopoldo de Johenzollernm- alemán-, propuesta que no gustó a Napoleón III y desencadenó la guerra franco-prusiana que significó el fin del imperio francés y el nacimiento de Alemania como nación.

Finalmente aceptó el puesto Amadeo de Saboya, segundo hijo del rey de Italia.

2ª .- Gobierno de Amadeo de Saboya 1871-1873. Con el nuevo monarca no mejoró nada. Justo antes de llegar, su valedor político, Prim, fue asesinado en Madrid (el crimen nunca se ha resuelto, fue una conspiración política de alguno de sus muchos enemigos). Por tanto, se quedó desde el principio sin su principal apoyo. Además, se inició la Tercera guerra carlista y el pueblo estaba descontento con un rey que no hablaba español y que desconocía además la historia y las costumbres. Después de dos años, agotado, sin apoyos y descontento el rey renuncia al trono.

3ª. De 1873 a 1874: La I República española. Al dejar su puesto el rey, se instaura la república. Pero su duración es muy pequeña. Fracasa en menos de un año porque no había unión entre los partidos políticos.
En 1874 un nuevo golpe militar acaba con el caos de la Primera República y se vuelve a la restauración monárquica.

2. 4. La restauración: Alfonso XII (1875-1885)
El golpe militar que acaba con la república tenía como objetivo restaurar la monarquía en España. El proceso se conoce como Restauración, cuyo líder y creador fue Antonio Cánovas del Castillo. La Restauración se apoya en unos principios que tan bien supo reflejar la novela realista; es decir: el caciquismo, o la manipulación de elecciones, y el bipartidismo. Recordemos, el gobierno era compartido entre en rey y el parlamento. Pero en el parlamento solo había dos partidos que tenían realmente posibilidades de gobernar. Estos partidos se alternaban en el poder (normalmente en ciclos de 5 años) manipulando las elecciones. Resumiendo, la restauración se basa en:

a) “Bipartidismo”: Se crean dos nuevos partidos políticos “oficiales”, es decir, los únicos que podían optar al gobierno. Estos partidos son: El Partido Conservador (antiguos miembros del Partido Moderado y la Unión Liberal), con Cánovas del Castillo como presidente y el Partido Liberal (antiguo partido progresista) con Sagasta como presidente.

b) Alternancia en el poder y fraude electoral o caciquismo.
El sistema basaba su funcionamiento en el turno pacífico de los dos partidos monárquicos. Para garantizar el turno se recurría la manipulación de las elecciones.
El cacique era el personaje fundamental para que funcionase este sistema. La palabra tiene origen en las lenguas precolombinas como sinónimo de rey, pero aquí denomina al hombre más influyente de la localidad, que ejercía el control sobre las personas que van a votar en cada región. De esta manera cuando, por ejemplo, le tocaba gobernar al Partido Conservador, el cacique de este partido presionaba sobre los electores para conseguir la mayoría de votos. No era difícil realizar la presión porque el sufragio era restringido (o sea, solo votan los hombres que ganan una cierta cantidad de dinero)

Además el sistema se consolida por otros cambios como:
– Pacificación militar: En 1876 se consiguió finalizar la tercera guerra carlista. Al mismo tiempo para garantizar el funcionamiento del nuevo sistema se aparta a los militares del poder.

– La Constitución de 1876, que promulgó reformas como:
1. La soberania era compartida entre las Cortes y la Corona.
2. Las cortes eran bicamerales (el Senado y el Congreso de los Diputados).
3. El catolicismo era la re1igión oficial del estado. Además la iglesia tenía el control sobre la educación.
4. Pequeño reconocimiento de derechos y libertades. Sufragio electoral censitario masculino.

El sistema se consolida pero ni las clases medias ni las populares se sintieron representadas, lo que provocó su desinterés y la futura caída del mismo.

Con la estabilidad, el país se recuperó y fue avanzando lentamente. El rey Alfonso XII favoreció la recuperación porque intervino poco en política. El monarca murió joven, cuando su hijo tenía solo 10 años. Le sucedió en el trono su mujer, hasta que el futuro Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad.

2.5. Reinado de Alfonso XIII (1885~1931).
Hijo póstumo de Alfonso XII, como es lógico al principio tiene que reinar como regente su madre Mª Cristina de Borbón (1885-1902). Durante este periodo se realizó la consolidación del sistema, desarrollando muchas reformas avanzadas:
– se aprobó el sufragio universal masculino
– se instauraron los juicios con jurado
– se abolió la esclavitud en Cuba.
Lo más negativo de esta etapa fue sin duda la guerra colonial de 1898 contra EE.UU.

El desastre de 1898

La Guerra de independencia en Filipinas, Puerto Rico y, sobre todo, Cuba fue un conflicto que se venía desarrollando desde mediados del siglo XIX.
Las colonias no querían seguir perteneciendo a España, tanto por razones económicas como políticas. En política porque los españoles ocupaban los cargos de gobierno mientras que los cubanos (aunque de origen español) no podían optar a ellos, lo que provocó la revolución para cambiar esta situación injusta. Las razones económicas eran que España monopolizaba el comercio de azúcar y tabaco, productos de los que Cuba era uno de los principales productores mundiales, y otras potencias principalmente EE.UU. ambicionaban este mercado.
La guerra era muy cara para España que le obligaba a mantener un ejército muy grande en las colonias (sólo en Cuba 200.000 soldados). Finalmente, en el año de 1898 EE.UU. interviene en el conflicto porque tiene muchos intereses económicos en la isla (y también como consecuencia de su política imperialista de extenderse por todo el Caribe).
La guerra contra Estados Unidos por las colonias se inició cuando los norteamericanos acusaron a las tropas españolas de hundirles un barco que había ido a la isla en misión de paz.
El conflicto, desde la intervención de EE.UU., se resuelve rápidamente. España no puede competir con el poder militar de los norteamericanos y es vencida en pocos meses por lo que se ve obligada a reconocer la independencia de las colonias.
La pérdida de las últimas colonias españolas tiene diferentes consecuencias para España:
a) Por un lado, en el aspecto económico la pérdida de las colonias resultó beneficiosa a corto plazo, pues los empresarios españoles que tenían su capital en Cuba se lo trajeron para España y fomentaron el desarrollo industrial interno, además el país se liberó del gasto en el costoso ejército que tenía en las colonias.

b) Pero, por otro lado, la derrota hizo que la sociedad española se mostrara muy crítica con el gobierno al que acusó de conducir al país a una guerra humillante y costosa. El gobierno para limpiar su imagen se centra en ampliar su presencia colonial en Marruecos que era en la época un protectorado compartido entre Francia y España. Pero esta nueva estrategia va a traer fatales consecuencias como veremos en el tema siguiente.

La oposición política del “Bipartidismo”
Los partidos apartados del sistema de bipartidismo formaron un grupo de oposición que movilizaría a la sociedad y que acabaría derribando el sistema en las primeras décadas del siglo XX
Básicamente esta oposición política se puede clasificar en:
• Republicanos: Partidos de izquierda y liberales defensores del anterior y fracasado sistema de la república.
• El regionalismo y nacionalismo. Uno de los fenómenos más destacados de la regencia fue la aparición de movimientos regionalistas y nacionalistas en Cataluña, el País Vasco y, algo menos, también en Galicia. Todos defendían la diferencia lingüística, cultural e histórica frente a las tendencias centralizadoras del gobierno.
• El movimiento obrero. Fue el anarquismo la doctrina política que consiguió una mayor aceptación social, tanto en el campo (especialmente en Andalucía), como en los centros industriales (sobre todo en Cataluña). Se llegó a participar en la acción política. A partir de 1890 fueron frecuentes sus ataques al sistema de forma violenta con huelgas y atentados. El movimiento se extinguió en las primeras décadas del siglo XX.
• El socialismo, menos extendido que el anarquismo, defendió la participación política de la clase obrera. En 1879 Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Pero el movimiento obrero sólo empezó a convertirse en oposición política a partir de principio de siglo, cuando se desarrolló en los centros urbanos, donde era más difícil manipular las elecciones. (El PSOE es hoy en día uno de los dos partidos políticos más importantes de España)

3. La sociedad española en el siglo XIX.

En el siglo XIX, la población española creció, aunque lo hizo en proporciones menores que otros países europeos. Así, España paso de 11,5 millones de habitantes en 1797 a 18,6 en 1900.Este crecimiento se vio favorecido por el descenso de la mortalidad, consecuencia del aumento de la producción agraria y de la mejora en la dieta de los españoles que les hizo resistir mejor las enfermedades.
Asimismo, las epidemias como la cólera atacaron en el primer tercio de siglo, pero desaparecieron desde mediados de siglo por las mejores condiciones higiénicas y por los avances médicos.

Clases sociales.
Aunque se hicieron muchas reformas agrarias a lo largo del siglo, los campesinos siguieron sometidos. El control de las principales tierras siguió estando fuera de sus manos.

La nobleza española, salió bien parada de la revolución liberal. La pequeña nobleza, muy numerosos en la zona central de España perdió importancia y tuvo que empezar a trabajar una tierra cada vez menos rentable económicamente hablando.

La alta nobleza, incrementó su poder económico. Conservó la mayoría de sus tierras, ahora en propiedad privada y se hizo con nuevas propiedades de la desamortización.

La burguesía es la nueva clase social naciente, como consecuencia del desarrollo industrial y comercial. También provocará los cambios políticos destinados a la democratización y el liberalismo.

Las clases populares urbanas se dedicaban a los servicios. Casi la mitad de sus componentes, abundaban las mujeres, trabajaban en el servicio doméstico. La mujer relegada en su casa corresponde al ideal plenamente burgués.
El crecimiento urbano y la nueva estructura del estado liberal concentraron en las ciudades una serie de trabajadores de servicios: empleados de bancos, de sociedades financieras y dependientes de comercio. Este conjunto bordeaba el límite entre las clases medias y las clases populares.

La aparición del proletariado. Los orígenes de la clase obrera van ligados al proceso de industrialización del siglo XIX. La aparición de la industria moderna supuso una organización del trabajo claramente diferente de la del antiguo sistema gremial las nuevas fábricas utilizaban una mano de obra asalariada conocida con el nombre de “proletarios”.

4. La economía Española
En el siglo XIX se produce el primer proceso industrial en España y se realizan algunas importantes infraestructuras como la línea nacional de ferrocarril. Aunque la base económica siguió siendo la agricultura y el país continuó empobrecido por la corrupción interna y las continuas guerras y revueltas sociales.

El sector agrario tuvo un escaso desarrollo debido a:
• Las condiciones climatológicas adversas.
• El modelo de reforma agraria que se aplicó.
• Las consecuencias del modelo de reforma agraria fueron: rendimientos mediocres (pocos avances agrícolas), la pobreza de la población agraria y el escaso estímulo de la industrialización.

El sector industrial
Inicio su desarrollo a mediados de siglo, especialmente en los sectores textil en Cataluña, metalurgia en Asturias y País Vasco. Sin embargo no completó su desarrollo por factores que influyeron negativamente en la industrialización que fueron:
• La escasa capacidad de compra de la población española como resultado de la pobreza de la mayoría del campesinado.
• La falta de inversiones y la ausencia de burguesía industrial en muchas regiones.
Los problemas de transporte, por la inexistencia de buenas carreteras y el retraso del ferrocarril.

5. Educación y cultura
En el XIX se sentaron las bases de la reforma educativa que iba a permitir la escolarización progresiva de la mayoría de la población – hecho éste que no se produjo hasta bien entrado el siglo XX-. La principal reforma educativa del siglo se produjo en 1857 por parte del ministro de fomento, el moderado Claudio Moyano. La ley Moyano intentó mejorar mala situación de la educación en España, uno de los países europeos con mayor tasa de analfabetismo en esa década. Se reorganizaron 3 niveles de enseñanza:
– Enseñanza primaria, en teoría obligatoria hasta los 12 años y gratuita para los que no pudieran pagarla, pero no era el estado central el encargado de hacerla cumplir, sino los municipios, por eso en la práctica, si el municipio no tenía el suficiente recurso, se quedaba sin efecto.
– La segunda enseñanza o enseñanza media, en la que se prevé la apertura de institutos de bachillerato y escuelas normales de magisterio en cada capital de provincia, además de permitir la enseñanza privada en los colegios religiosos, que recibieron especial consideración.
– La enseñanza superior con las universidades de gestión estatal

Las líneas fundamentales de la ley Moyano pervivieron hasta la Ley General de Educación de 1970, que estableció la escolarización obligatoria hasta los 14 años, más tarde sustituida por la LOGSE de 1990 que aumentó esa edad a los 16.

Por otro lado, a pesar del analfabetismo, es un siglo en el que el creció considerablemente el interés por la lectura. Eran muchos y muy variados los periódicos y las publicaciones que se sucedieron.
La literatura, en especial la novela, que como sabemos se publicaba normalmente por entregas en las publicaciones de prensa, también alcanzó cotas nunca antes logradas; lo que permitió el nacimiento de la figura del escritor profesional, aquel que es capaz de vivir gracias a los beneficios de su trabajo, como era el caso de los Galdós, Pereda, Clarín y tantos otros.

 

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2 comentarios en “Tema 7. El siglo XIX”

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